
¿Quién fundó las ikastolas?
¿Quién fundó las ikastolas?
Las ikastolas no tienen un único fundador, sino que surgieron como un movimiento colectivo. Elbira Zipitria es considerada la pionera al iniciar clases clandestinas en euskera en 1943 en San Sebastián. También fueron fundamentales la asociación Euzko Ikastola Batza (fundada en 1932), los colectivos de padres que crearon escuelas durante el franquismo, y el apoyo de la Iglesia Católica que permitió su desarrollo bajo el amparo de parroquias.
El movimiento de las ikastolas, que ha desempeñado un papel crucial en la preservación y promoción del euskera, no tiene un único fundador, sino que es el resultado de la labor colectiva de diversas personas y organizaciones comprometidas con la lengua y cultura vascas. A continuación, exploraremos las figuras clave y los hitos más destacados que dieron forma a este movimiento educativo.
Elbira Zipitria: Pionera del movimiento
Elbira Zipitria
1906-1982
- • Nacida en Zumaia, Guipúzcoa
- • Maestra y activista cultural
- • Inició clases clandestinas en 1943
- • Desarrolló métodos pedagógicos propios
Una de las figuras más relevantes en los inicios del movimiento de las ikastolas fue Elbira Zipitria. Nacida en 1906 en Zumaia, Guipúzcoa, Zipitria fue una maestra y activista que dedicó su vida a la enseñanza del euskera en tiempos difíciles. Durante la dictadura franquista, cuando el uso público del euskera estaba prohibido, Zipitria comenzó a impartir clases clandestinas en su propia casa en San Sebastián a partir de 1943. Este acto marcó el inicio de lo que más tarde se convertiría en un sistema educativo organizado basado en la lengua vasca.
Zipitria no solo enseñaba euskera, sino que también desarrolló métodos pedagógicos innovadores adaptados a la realidad cultural vasca. Su trabajo inspiró a muchos otros educadores y padres a seguir su ejemplo, sentando las bases para la expansión del movimiento de las ikastolas.
"La labor de Elbira Zipitria fue heroica en un tiempo en que enseñar en euskera podía acarrear graves consecuencias. Su determinación sentó las bases de lo que hoy conocemos como ikastolas."
El papel de los padres y asociaciones
Además de figuras individuales como Elbira Zipitria, el movimiento de las ikastolas se fortaleció gracias al esfuerzo colectivo de padres comprometidos con la educación en euskera. En 1932 se fundó en Bilbao la primera asociación formal de ikastolas, conocida como Euzko Ikastola Batza (Federación de Escuelas Vascas). Esta organización agrupaba inicialmente a 14 ikastolas de Vizcaya y una de Guipúzcoa, y su objetivo principal era garantizar una educación que preservara la identidad vasca.
Euzko Ikastola Batza (1932)
Primera federación formal de ikastolas con los siguientes objetivos:
- Coordinar los esfuerzos de las diferentes ikastolas
- Desarrollar un currículo en euskera
- Formar a profesores en metodologías específicas
- Defender los intereses de la educación vasca
Esta organización fue disuelta durante la Guerra Civil Española, pero sentó un precedente importante para futuras iniciativas.
Durante los años 60, bajo el régimen franquista, muchas ikastolas funcionaron de manera clandestina o semi-legal. En esta etapa, los padres jugaron un papel fundamental al habilitar espacios como casas particulares o locales improvisados para la enseñanza. Algunos nombres destacados entre estos "aitas fundadores" incluyen a Pedro Lizarraga, Joseba Arrieta y Juan Antonio Galparsoro, quienes impulsaron proyectos educativos pioneros en Navarra, Vizcaya y Guipúzcoa.
La contribución de instituciones religiosas
En los años 60, cuando las restricciones legales dificultaban la existencia oficial de las ikastolas, la Iglesia Católica desempeñó un papel clave en su supervivencia. Muchas ikastolas operaban bajo el amparo de parroquias o comunidades religiosas que ofrecían sus instalaciones para las clases. En 1969 se creó la Federación Diocesana de Ikastolas, un organismo que agrupaba estos centros educativos bajo una estructura formal.
Espacios parroquiales
Cedidos para la enseñanza
Protección legal
Bajo el paraguas eclesiástico
Apoyo comunitario
Redes de solidaridad
Este apoyo institucional facilitó la expansión del movimiento y permitió que muchas ikastolas obtuvieran reconocimiento oficial con el tiempo. Sin embargo, con la llegada de la democracia en España, esta federación se secularizó para adaptarse a los nuevos tiempos.
Hitos importantes en el desarrollo del movimiento
Fundación de Euzko Ikastola Batza en Bilbao, primera federación de ikastolas.
Elbira Zipitria comienza a impartir clases clandestinas en euskera en San Sebastián.
La Ikastola Azkue en Bilbao se convierte en la primera ikastola legalizada en Bizkaia.
Creación de la Federación Diocesana de Ikastolas bajo el amparo de la Iglesia.
El Gobierno Vasco firma un convenio con el Ministerio de Educación para regularizar más de 1.700 aulas pertenecientes a ikastolas.
- Primera legalización: En 1966, la Ikastola Azkue en Bilbao se convirtió en la primera ikastola legalizada en Bizkaia gracias al apoyo de Euskaltzaindia (Academia de la Lengua Vasca) y la Diputación Provincial. Este logro marcó un punto de inflexión para el movimiento.
- Expansión geográfica: Durante los años 60 y 70, surgieron nuevas ikastolas en Álava, Navarra y el País Vasco francés. Cada región enfrentó desafíos únicos debido a las diferencias políticas y sociales locales.
- Regularización oficial: En 1980, el Gobierno Vasco firmó un convenio con el Ministerio de Educación para regularizar más de 1.700 aulas pertenecientes a ikastolas. Este acuerdo consolidó su papel dentro del sistema educativo vasco.
Conclusión
El movimiento de las ikastolas es un ejemplo inspirador de cómo una comunidad puede movilizarse para preservar su lengua y cultura frente a grandes adversidades. Aunque no existe un único fundador del movimiento, figuras como Elbira Zipitria y colectivos como Euzko Ikastola Batza desempeñaron roles esenciales en su desarrollo.
Gracias al esfuerzo conjunto de educadores visionarios, padres comprometidos e instituciones solidarias, las ikastolas han evolucionado hasta convertirse en un pilar fundamental del sistema educativo vasco. Su historia es testimonio del poder transformador de la educación cuando está arraigada en los valores culturales y lingüísticos de una comunidad.